Nací con puertas ya abiertas,
suelo firme bajo mis pies,
me enseñaron reglas correctas,
ganar siempre fue mi ley.
Si el mundo premia al fuerte,
es porque así debe ser.
Yo crecí mirando grietas,
sin un suelo donde caer,
me dijeron “si te esfuerzas”,
pero no es lo mismo correr.
No arrancamos desde el mismo punto,
ni respiramos el mismo aire.
Es el orden natural,
cada quien en su lugar.
No es suerte, es desigual,
el juego empieza antes de empezar.
Veo un mundo de elección, veo muros sin opción,
Veo reglas sin error, veo herencias de poder.
Es el mismo cielo gris, es la misma realidad,
pero miramos distinto la verdad.
Es el mismo mundo aquí, pero no la misma verdad.
No es suerte ni destino, es desigualdad.
