Entre rostros que no miran

Viví cuidando cada palabra,
para no romper lo que fingí.
Aprendí a callar lo que dolía,
para encajar…para seguir.

Usé sonrisas prestadas,
cuando no quedaba fe.
Y llamaron fuerza a mi silencio,
pero nadie quiso ver.

No fue falta de coraje,
fue cansancio de luchar.
Hay heridas que no sangran,
solo enseñan a aguantar.

Dejé mi nombre por la calma,
mi verdad por no caer.
En un mundo lleno de máscaras,
ser sincero…duele más.

Si este es el precio de quedarme,
lo acepto sin pelear.
No vine a salvar este lugar…vine a vivir aquí,
y a aceptar.

Sigo entre rostros que no miran,
ya no espero comprensión.
No cambié el curso de este mundo,
pero sigo en pie…con lo que soy.

Dejé mi nombre por la calma,
mi verdad por no caer.
En un mundo lleno de máscaras,
ser sincero…duele más.

Si este es el precio de quedarme,
lo acepto sin pelear.
No vine a salvar este lugar…vine a vivir aquí,
y a aceptar.

Quito – Ecuador desde 1995

email@armagedondmec.gmail