En la celda de cada día

En esta celda sin muros despierto,
pensamientos golpean sin piedad,
mi reflejo me mira en silencio,
preguntando qué quedó atrás.

Comparo mi vida con sombras ajenas,
con triunfos que no son mi voz,
cargo cadenas que nadie me puso,
solo el miedo a no ser mejor.

Las noches pesan como hierro frío,
cada intento parece fallar,
persigo relojes que nunca esperan,
y sueños que no quieren llegar.

Me pierdo contando lo que no tengo,
olvidando todo lo que fui,
aprendí a sobrevivir en ruinas,
pero olvidé vivir aquí.

Sigo encerrado por dentro,
mirando la puerta sin abrir,
creí que perder era rendirme,
pero aún respiro… sigo aquí.

Hoy miro atrás sin rabia ni prisa,
veo cicatrices, no error,
cada caída dejó enseñanza,
cada herida me hizo quien soy.

No todo se mide en victorias,
ni en lo que otros pueden mostrar,
mi camino me dio más respuestas
de las que supe valorar.

No rompo muros, rompo el miedo,
no necesito huir de mí,
la celda existe solo en mi mente,
y hoy decido salir.

Quito – Ecuador desde 1995

email@armagedondmec.gmail