Contrato con el tiempo

Amanece y ya voy tarde otra vez,
mil pendientes me miran desde la pared.
Corro en círculos, no avanzo al final,
hice tantas cosas… y todo sigue igual.

El reloj no habla, solo acusa hoy,
cada segundo cobra lo que soy.
Promesas pequeñas que no cumpliré,
otro día entero que no volveré.

Quiero días que duren más de veintiséis,
romper las horas, detener el ayer.
Pero el sol se apaga igual que antes,
solo tengo veinticuatro… y sigo adelante.

Pedí más tiempo, pedí más de mí,
tantos caminos abiertos, ninguno al fin.
Construyo rutinas sobre fe y cansancio,
mañana repite el mismo espacio.

Me caso con días que no recordé,
firmo semanas que nunca llené.
Soy carne y pulso contra el reloj,
siempre perdiendo la discusión.

Quiero días que duren más de veintiséis,
robarle minutos al cielo tal vez.
Pero la noche cae igual que ayer,
solo tengo veinticuatro… y nada más que hacer.

Negocié con sombras, con miedo y razón,
el tiempo no escucha ni pide perdón.
Sueño con horas que no existirán,
soy solo humano… y el día se va.

Quito – Ecuador desde 1995

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