Donde el tiempo nos dejó

Éramos fuego sin miedo al final,
noches eternas jurando lealtad.
Risas marcadas en calles sin luz,
el mundo era nuestro, sin norte ni cruz.

La vida enseñó a separar,
promesas que no supimos guardar.
Aunque el camino nos quiso romper,
sigues aquí cuando cierro los ojos.

No importa el tiempo ni dónde estés,
hay lazos que el alma no dejó caer.
Fuimos invencibles sin saber por qué,
jóvenes libres, sin miedo a perder.

Hoy somos recuerdos que duelen también,
pero la amistad no aprendió a morir.
Si alguna vez miras atrás,
sabrás que nunca estuviste solo.

Donde el tiempo nos quiso dejar,
ahí seguimos… cantando lo mismo.

Quito – Ecuador desde 1995

email@armagedondmec.gmail